“Llevo 26 años en Emiratos, pero nunca he dejado de sentirme cien por ciento cubano”
Presentación
Mi nombre completo es Gilberto Otero Moncada y artísticamente soy conocido como Gilberto Moncada. Nací en La Habana, Cuba.
¿Cuándo saliste de Cuba?
Es una pregunta un poco complicada para mí porque, realmente, yo considero que nunca me he ido completamente de Cuba.
Aunque llevo más de 25 años viviendo fuera del país, nunca he cambiado mi residencia permanente y mis vínculos con Cuba.
Mis primeras salidas fueron por razones profesionales, mediante contratos de trabajo como músico. Antes de establecerme en Emiratos Árabes Unidos tuve viajes y contratos en diferentes lugares. Estuve, por ejemplo, unas dos semanas en Canadá, una semana en París y trabajé durante aproximadamente tres meses en Mallorca, España.
Nunca salí de Cuba pensando que no iba a regresar. Eran viajes de trabajo y siempre existía la intención de volver.
En 1999 llegué a Emiratos Árabes Unidos con un contrato de trabajo y fue aquí donde finalmente se presentó la posibilidad de desarrollar una carrera de larga duración.
¿Qué hacías antes de dedicarte profesionalmente a la música?
Desde muy pequeño estuve vinculado al movimiento de artistas aficionados en Cuba. Ese movimiento fue realmente mi escuela y la cantera donde aprendí gran parte de lo que después desarrollé profesionalmente.
Por determinadas circunstancias relacionadas con mis estudios, ingresé en una academia militar, donde cursé una especialidad relacionada con las ciencias sociales. Posteriormente cumplí durante un período relativamente corto determinadas funciones dentro de esas instituciones, hasta que decidí desvincularme completamente de la vida militar y dedicarme profesionalmente a la música.
Ese cambio se produjo en 1994. Desde entonces hasta hoy he permanecido profesionalmente activo en la música.
¿Por qué decidiste venir a Emiratos Árabes Unidos?
Principalmente por razones laborales.
Yo trabajaba con una agrupación de pequeño formato y algunos músicos y colegas ya habían tenido experiencias profesionales en Emiratos Árabes Unidos. Me hablaron favorablemente de las condiciones de trabajo, la seguridad y, especialmente, de que los músicos podían recibir una mejor remuneración que en otros mercados.
Cuando apareció la oportunidad de un contrato de larga duración, decidí venir. Inicialmente los contratos eran aproximadamente de un año, con períodos de vacaciones de entre un mes y 45 días.
¿Cómo fue tu llegada a Emiratos en 1999?
Llegamos mediante una compañía que, si mal no recuerdo, se llamaba Metrópolis.
Trabajábamos en hoteles y teníamos alojamiento para toda la agrupación. Además, normalmente el cliente proporcionaba alimentación, seguro médico, billetes de avión para las vacaciones e incluso determinadas facilidades relacionadas con el equipaje. Esto significaba que una parte importante de nuestros ingresos podía quedar disponible para nosotros, después de cumplir con el aporte correspondiente a la empresa cubana que gestionaba nuestros contratos.
Aquellas condiciones nos permitieron ayudar considerablemente a nuestras familias en Cuba y resolver problemas que, permaneciendo únicamente en Cuba, hubieran sido mucho más difíciles de solucionar.
¿Cuál fue tu primera impresión de Emiratos Árabes Unidos?
Fue un choque cultural importante porque era una sociedad completamente diferente a la nuestra.
Desde el punto de vista profesional, me llamó mucho la atención la música árabe. Sus escalas musicales presentan diferencias respecto a las que utilizamos habitualmente en la música occidental y también existen estructuras rítmicas y compases que resultaban novedosos para mí.
Pero hubo otras cosas que me impresionaron muchísimo: el nivel de organización, la limpieza, la seguridad y las facilidades existentes para conseguir prácticamente cualquier cosa. Y estamos hablando de hace más de 25 años.
¿Qué llevabas en la maleta?
Lo básico.
Nunca preparé una maleta pensando que me estaba marchando definitivamente de Cuba. Viajábamos con contratos de trabajo y con la idea de regresar. De hecho, durante muchos años trabajábamos aproximadamente un año en Emiratos y después regresábamos a Cuba durante nuestras vacaciones.
¿Fue difícil comenzar como freelancer?
Sí. Fue bastante difícil.
Cuando trabajas durante años para una compañía y estás contratado permanentemente por uno o dos hoteles, las personas que te conocen pertenecen fundamentalmente a ese entorno. Cuando decides convertirte en freelancer tienes que comenzar a construir tu propio mercado, ampliar tus contactos, promocionarte y aprender cómo funciona otro sistema de contratación.
También tuve dificultades con el costo de la vivienda y en determinados momentos tuve que alejarme del centro de Dubái e incluso vivir en otros emiratos donde los alquileres eran más económicos.
Con los años, la experiencia y las relaciones profesionales fueron creciendo y comenzaron a aparecer mejores oportunidades.
¿Cuántos años llevas trabajando profesionalmente como músico?
Profesionalmente comencé en 1994. Antes de esa fecha ya llevaba muchos años relacionado con la música mediante el movimiento de aficionados en Cuba, pero considero 1994 como el comienzo de mi carrera profesional.
Por tanto, en 2026 llevo aproximadamente 32 años como músico profesional, y continúo activo.
¿Cómo valoras las condiciones para los artistas en Emiratos?
Por las experiencias que he compartido con colegas que trabajan en Europa, Estados Unidos y otros lugares, considero que Emiratos Árabes Unidos ha ofrecido históricamente buenas oportunidades al sector artístico. La calidad del artista también determina lo que puede exigir económicamente, pero indiscutiblemente aquí han existido buenas condiciones profesionales.
Sin embargo, existe un problema que considero importante: durante los últimos años el costo de vida ha aumentado considerablemente —vivienda, transporte, alimentación y otros gastos— mientras que los honorarios de muchos artistas no han aumentado en la misma proporción.
¿Cómo te adaptaste a la cultura y las costumbres?
Con tiempo y respeto.
Hay elementos culturales que inicialmente resultan muy diferentes para un cubano: las mezquitas, la vestimenta tradicional, determinadas costumbres alimentarias y religiosas y, naturalmente, el idioma. Pero vivir durante tantos años en un país te enseña a comprender que determinadas costumbres forman parte de su identidad.
Siempre he considerado fundamental respetar la cultura y las leyes del país donde uno vive. Al mismo tiempo, he cambiado mis propias costumbres cubanas: mi alimentación, mi manera de vestir, mi forma de hablar y, naturalmente, mi vínculo permanente con la música cubana.
¿Cómo es tu vida cotidiana como músico?
Depende fundamentalmente de los compromisos profesionales. Cuando tenemos una presentación organizamos previamente los ensayos, horarios, vestuario, transporte y todo lo necesario para llegar con suficiente tiempo y realizar el trabajo profesionalmente.
La vida del músico requiere fundamentalmente organización, preparación y disciplina.
¿Has mantenido tus costumbres cubanas?
Sí, prácticamente todas.
Mantengo muchas de mis costumbres alimentarias, mi forma de vestir, mi manera de hablar y mi pasión por la música cubana. Incluso después de tantos años fuera de Cuba sigo conservando mi acento.
Además, mi familia actual tiene otra cultura, por lo que también se ha producido un intercambio muy bonito: ellos han incorporado elementos de mi cultura cubana y yo he aprendido mucho de la suya.
¿Cómo es tu relación con personas de otras nacionalidades?
Después de más de 25 años viviendo en Emiratos, mi círculo de relaciones es muy amplio. Me relaciono mucho con la comunidad latina, pero también con filipinos y personas de numerosas nacionalidades.
Tengo amigos y conocidos locales, británicos, colombianos, mexicanos, españoles, africanos y personas de muchas otras partes del mundo. Una de las grandes experiencias de vivir en Emiratos es precisamente esa convivencia multicultural.
¿Qué lugares recomendarías visitar en Dubái y Emiratos?
Comenzaría por el desierto, porque considero que allí está parte de la verdadera esencia de este país. Después están los grandes símbolos del desarrollo moderno de Dubái: Burj Khalifa, Palm Jumeirah, Dubai Frame, las zonas tradicionales de la ciudad y sus mercados.
Para las compras existen muchísimas alternativas, desde los grandes centros comerciales hasta lugares como Dragon Mart. Y estando en Emiratos Árabes Unidos considero imprescindible visitar Abu Dhabi y conocer la Gran Mezquita Sheikh Zayed.
¿Cómo mantienes la relación con Cuba?
Mantengo mis vínculos familiares y culturales. Todavía tengo familia en Cuba y uno de mis hijos es cubano y vive allí.
Viajo a Cuba aproximadamente cada dos o tres años, dependiendo fundamentalmente de las posibilidades económicas y laborales. También viajo a México, donde tengo familiares. Siempre he tratado de apoyar a mi familia en Cuba dentro de mis posibilidades.
¿Cómo está formada actualmente tu familia?
Tengo un hijo cubano, que ya es adulto, y otros dos hijos pequeños. Estoy casado con una ciudadana filipina y mis dos hijos pequeños también son filipinos. Actualmente ellos residen en Filipinas.
Por razones económicas y educativas considero conveniente que los niños mantengan allí su estabilidad, su educación y su entorno cultural, aunque naturalmente pueden venir a Emiratos por temporadas.
¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu vida?
Sin dudas, mi mayor desafío personal fue enfrentar una enfermedad grave. En dos ocasiones tuve que ser intervenido quirúrgicamente debido a un cáncer de colon. Fue probablemente la etapa más difícil de mi vida.
El seguimiento estricto de las indicaciones médicas, junto con una actitud positiva y el apoyo recibido, fueron fundamentales para superar aquel período. Afortunadamente, pude salir adelante y continuar con mi vida personal y profesional.
¿Vivir fuera ha cambiado tu manera de ver Cuba?
Sí, inevitablemente.
Yo pertenezco a una generación que creció y se educó dentro del proceso revolucionario cubano y durante muchos años creímos en ese proyecto. Vivir fuera de Cuba me permitió conocer otros sistemas económicos y sociales y observar diferentes maneras
de desarrollar una sociedad. También he tenido el privilegio de ver cómo Dubái se transformó extraordinariamente en apenas 25 años.
Eso inevitablemente te hace comparar, analizar y preguntarte qué experiencias podrían aprovecharse para mejorar las condiciones de vida en Cuba. Mi opinión personal es que Cuba necesita cambios importantes y una mayor apertura que permita desarrollar todo el potencial de los cubanos.
¿Te imaginas viviendo para siempre en Emiratos?
No necesariamente.
Después de tantos años, Emiratos forma una parte importantísima de mi vida, pero también entiendo las características del sistema de residencia del país. Regresar definitivamente a Cuba tampoco es actualmente una opción inmediata, principalmente porque mi familia actual tiene vínculos importantes con Filipinas.
Por eso no descarto que Filipinas pueda tener un papel importante en el futuro de nuestra familia. Tampoco descartaría Cuba si algún día existen las condiciones adecuadas para vivir allí con mi familia.
¿De qué te sientes más orgulloso después de tantos años fuera de Cuba?
De haber defendido la música y la cultura cubanas desde el primer día que llegué a Emiratos hasta hoy. Siempre he intentado representar la música cubana con profesionalidad y mantener su nombre al más alto nivel posible.
También me siento orgulloso de haber podido ayudar a mi familia durante todos estos años y de continuar haciéndolo siempre que mis posibilidades me lo permitan.
¿Qué estereotipo sobre Emiratos has tenido que desmentir?
Principalmente la idea de que Emiratos Árabes Unidos es un lugar peligroso o excesivamente restrictivo. Mi experiencia ha sido muy diferente.
Desde que llegué en 1999 nunca he sentido inseguridad. He visto cómo el país se ha abierto progresivamente al mundo y cómo ha desarrollado una sociedad extraordinariamente multicultural. Incluso durante momentos extremadamente difíciles, como la pandemia de 2020, pude observar la capacidad de organización y respuesta del país.
Por eso, cuando alguien me pregunta, siempre explico que Emiratos es mucho más abierto, seguro y diverso de lo que algunas personas imaginan desde fuera.
¿Cómo ves actualmente a Cuba?
Es una pregunta compleja porque mi generación conoció diferentes etapas del país. La Cuba que yo viví durante determinadas décadas no es exactamente la misma que han conocido las generaciones más jóvenes.
Desde mi perspectiva, muchos problemas actuales son consecuencia de decisiones que no funcionaron y de cambios que no se realizaron cuando eran necesarios. También existen factores externos que han afectado históricamente al país.
Pero independientemente de las causas, considero que Cuba necesita cambios profundos y soluciones urgentes que permitan mejorar la vida de su población.
¿Con qué instrumento te identificas más?
En relación con la pregunta de con qué instrumento me identifico más, bueno, como tú planteas, yo soy un músico multiinstrumentista y, además, cantante.
Desde muy joven me identifiqué con el bajo. Todos los instrumentos que ejecuto —bajo, piano, percusión e incluso percusión flamenca— los he aprendido a tocar de forma autodidacta.
Pero, definitivamente, el instrumento con el que más me identifico es el bajo. Es el instrumento que, además, me permite cantar al mismo tiempo que lo ejecuto, y eso ha sido muy importante en mi carrera.
Realmente me gusta muchísimo la percusión: la percusión mayor, la percusión latina y también la percusión flamenca. Además, toco un poco de guitarra. Pero, entre todos esos instrumentos, el bajo siempre ha sido mi preferencia y el instrumento con el que más me identifico.
¿Cómo logras conectar con públicos de diferentes nacionalidades?
La música es un lenguaje universal y, en especial, la música cubana, que ha sido reconocida y acogida en prácticamente todas las latitudes del planeta. Eso ha ayudado muchísimo a que, en cualquier lugar donde me presente, nuestra música sea recibida de la mejor manera.
Simplemente tratamos de hacer un trabajo de calidad y de conectar con la gente a través de ritmos y expresiones musicales que ya son conocidos en muchas partes del mundo. Eso ayuda muchísimo a establecer una conexión con personas de cualquier nacionalidad, dondequiera que te presentes.
Hay que tener en cuenta que, en los 26 años que llevo en Emiratos Árabes Unidos, he tenido que presentarme ante públicos de prácticamente todas las nacionalidades y de todos los continentes, y la acogida siempre ha sido muy buena.
Por supuesto, cada público representa un reto. Pero ha sido un reto que siempre he asumido con mucho respeto y que, afortunadamente, ha tenido una buena respuesta.
Pienso que, en gran medida, esto se debe a tratar de hacer siempre las cosas con la calidad y el profesionalismo que se requieren.
¿Qué consejo les darías a las nuevas generaciones de músicos que vienen a Emiratos Árabes Unidos?
En una ocasión me hicieron exactamente esa pregunta: ¿qué consejo les daría yo a los músicos de las nuevas generaciones que vienen a Emiratos?
Mi respuesta fue muy sencilla.
Emiratos Árabes Unidos es un país que, independientemente de su cultura islámica y de sus propias tradiciones, ha sido capaz de asimilar y convivir con culturas provenientes de prácticamente todas partes del mundo.
Por eso, mi consejo para las nuevas generaciones de músicos latinos que vengan aquí es que vengan preparados. Que vengan listos para integrarse y convivir con la cultura local y con todas las demás culturas que existen en este país, pero, sobre todo, que procuren que su trabajo tenga siempre la mejor calidad posible.
En la medida en que tu trabajo tenga una calidad superior, mayores serán las posibilidades de que sea aceptado, reconocido y respetado.
De otra manera, podrían encontrar dificultades para subsistir y, especialmente, para encontrar buenas oportunidades de trabajo.
La competencia aquí no es fácil. La competencia es fuerte.
Hay músicos de muchísimas partes del mundo y músicos de una calidad extraordinaria. Y esto también ocurre especialmente entre los músicos latinos.
Está llegando una nueva generación de músicos jóvenes, particularmente cubanos, con una preparación extraordinaria, muchos de ellos con una alta calificación académica y un excelente nivel profesional.
Eso significa que las personas que lleguen tienen que estar preparadas para competir a ese nivel. Si están por debajo de ese nivel, evidentemente tendrán mayores dificultades para encontrar su espacio dentro del medio profesional.
Muchos músicos te consideran uno de los mejores músicos latinos en Emiratos Árabes Unidos. ¿Qué significa eso para ti?
En relación con esta pregunta, donde planteas que muchos músicos me consideran uno de los mejores músicos latinos en Emiratos Árabes Unidos, puedo decirte que, por supuesto, es algo que me llena de orgullo.
Por otra parte, también me hace sentir querido y respetado dentro de la comunidad.
Pero, en lo personal, yo no me considero uno de los mejores músicos.
Como expliqué anteriormente, mi formación ha sido fundamentalmente autodidacta, mientras que muchos de los músicos que están llegando actualmente son graduados de institutos superiores de música y poseen una preparación académica y una calidad extraordinarias.
Por eso pienso que ese criterio hacia mí no está dado solamente por mi nivel como músico.
Creo que tiene mucho que ver con el respeto, la responsabilidad, la integridad, la disciplina y el compromiso que siempre he tratado de mantener con mi trabajo a lo largo de los años.
Especialmente, creo mucho en la disciplina y en la calidad del trabajo que uno ofrece.
Todo eso contribuye al prestigio que una persona va construyendo dentro de una comunidad, no solamente por la manera en que realiza su trabajo, sino también por la manera en que se comporta como persona y como profesional.
Esa es mi opinión.
No creo que se trate simplemente de ser considerado uno de los mejores músicos. Creo que ese reconocimiento se ha ido ganando con el tiempo, con el respeto que uno le ha dado a su propio trabajo y, al mismo tiempo, con el respeto que ha demostrado hacia los demás músicos y hacia toda la comunidad.
Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría dejar?
Nací en Cuba y me siento cubano ciento por ciento. Siempre defenderé a mi país, a su cultura y fundamentalmente al pueblo cubano.
Después de tantos años viviendo fuera he aprendido que conocer otras sociedades puede ayudarte a comprender mejor tanto las virtudes como los problemas de tu propio país.
Creo que Cuba necesita comenzar una etapa de reconstrucción, apertura y búsqueda de soluciones. Independientemente de quién gobierne o del modelo que finalmente se adopte, lo verdaderamente importante debe ser mejorar la vida de las personas.
Siempre estaré al lado de quienes necesitan ayuda y, mientras tenga posibilidades, continuaré apoyando a mi familia y defendiendo nuestra cultura.
Y si algo puedo decir después de más de tres décadas como músico profesional y más de 25 años viviendo en Emiratos Árabes Unidos, es que nunca he dejado de sentirme cubano.










