Una madre residente en Abu Dabi está preparando un singular testamento que contempla el uso de ChatGPT como herramienta de consulta para los futuros tutores de su hijo en caso de que ella fallezca mientras el menor todavía sea joven.
La iniciativa, denominada “Living Wishes Protocol” (Protocolo de Deseos en Vida), busca que las personas encargadas del menor puedan recurrir a la inteligencia artificial para interpretar los valores, principios y deseos que la madre haya dejado previamente por escrito. La información fue publicada originalmente por Khaleej Times.
ChatGPT no sería el tutor del menor
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es que ChatGPT no tendría autoridad legal sobre el niño ni sería nombrado tutor. Las decisiones continuarían correspondiendo exclusivamente a los tutores humanos.
La idea es diferente: la madre dejaría un documento detallando sus valores, creencias, filosofía de crianza, expectativas y deseos para el futuro de su hijo. Ante una decisión importante, los tutores podrían facilitar ese registro a la inteligencia artificial junto con las circunstancias concretas del momento y solicitar orientación basada en esos principios.
El sistema podría utilizarse como apoyo ante cuestiones relacionadas con la elección o cambio de colegio, la trayectoria educativa, el país o ciudad de residencia, determinados tratamientos médicos o psicológicos no urgentes, la educación religiosa o la relación del menor con la familia de su madre.
Un protocolo pensado para evolucionar con el niño
El borrador tiene siete páginas y está elaborado en dos idiomas. No pretende convertir las instrucciones de la madre en reglas inamovibles.
A medida que el niño crezca, sus propios deseos y opiniones deberían adquirir cada vez mayor importancia. El tutor tendría que valorar simultáneamente los principios dejados por la madre, las circunstancias actuales, el bienestar del menor y lo que el propio niño quiera conforme vaya desarrollando capacidad para expresarlo.
El planteamiento contempla además una revisión anual hasta que el hijo cumpla 18 años. En ella se evaluarían aspectos como su educación, salud, felicidad, amistades, intereses y necesidades, además de comprobar si las instrucciones originales de la madre siguen siendo apropiadas para su situación.
También se prevé la participación de un asesor humano independiente, encargado de revisar periódicamente el funcionamiento del protocolo y comprobar, entre otras cuestiones, que se respete la privacidad y la creciente autonomía del menor.
La inteligencia artificial no tendría la última palabra
El documento establece límites claros. En situaciones de emergencia relacionadas con la vida, salud o seguridad del niño, el protocolo no sería aplicable. Tampoco podría utilizarse para justificar una actuación contraria a la legislación o a una resolución judicial.
Además, los tutores conservarían la responsabilidad de tomar la decisión final, incluso cuando esta fuese diferente de la orientación proporcionada por la inteligencia artificial. El proyecto contempla conservar registros confidenciales de las consultas importantes realizadas al sistema y de las decisiones adoptadas posteriormente.
El testamento todavía no ha sido aprobado
Este punto resulta fundamental: por ahora se trata de un borrador.
El documento está siendo preparado para su registro ante el Abu Dhabi Judicial Department, pero todavía no ha sido registrado ni aprobado por un tribunal. Por tanto, aún no se sabe cómo será tratado jurídicamente el denominado Living Wishes Protocol ni si su redacción actual será aceptada.
La firma jurídica que está preparando el documento, Expatriate Law, tampoco afirma que se trate oficialmente del primer caso de este tipo en el mundo. Aunque señala no conocer un testamento registrado con esta combinación concreta de elementos, no se ha realizado una búsqueda mundial exhaustiva que permita hacer esa afirmación.
El debate sobre la privacidad
La propuesta abre además un importante debate sobre inteligencia artificial y privacidad de los menores.
Para que el sistema pudiera proporcionar orientación contextualizada podría ser necesario compartir información relacionada con la educación, salud o circunstancias personales del niño. Precisamente por ello, los responsables del proyecto reconocen que todavía deben definirse aspectos técnicos como el almacenamiento de los datos, quién tendría acceso a ellos y qué información podría compartirse con un proveedor de inteligencia artificial.
El planteamiento tampoco pretende depender indefinidamente de una versión concreta de ChatGPT. La prioridad sería conservar de forma segura el registro de los deseos y valores de la madre, independientemente de cómo evolucione la tecnología durante los próximos años.
Una nueva frontera entre tecnología y familia
El caso plantea una cuestión que hasta hace pocos años habría parecido propia de la ciencia ficción: ¿puede una inteligencia artificial ayudar a conservar la orientación de un padre o una madre después de su fallecimiento?
En este caso, la propuesta no busca sustituir a la madre ni entregar a una máquina la crianza del menor. Pretende utilizar la tecnología como una herramienta para que quienes tengan que tomar decisiones en el futuro puedan consultar los valores y deseos que ella dejó establecidos.
La última palabra seguiría estando en manos de personas y, en última instancia, sometida al marco legal y judicial correspondiente.
El proyecto de Abu Dabi se encuentra todavía en una fase inicial, pero ya abre un debate mucho más amplio sobre hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial en ámbitos tan personales como la familia, la educación, la tutela y el legado que los padres desean dejar a sus hijos.










