Dos mundos, una responsabilidad: ser latino en Emiratos Árabes Unidos.

Por: Alexandra Mogollón. 

Para los que no saben, vivir en Emiratos no es solo llegar:  es aprender a convivir y sobre todo algo que en los países latinos poco se ve y es aprender a cumplir normas. Este es un tema que me apasiona porque soy una obsesionada con el tema del que cumple normas le va bien en todo, y es así, una de las cosas que mas extraño y admiro de los Emiratos Árabes es ver como todo el mundo funciona y se comporta de manera adecuada para la sana convivencia. 

A diario reniego con la gente que con su comportamiento hace que un país no avance, sino que retroceda. Los latinoamericanos tenemos una riqueza cultural inmensa. Somos cercanos, expresivos, espontáneos y, en muchos casos, capaces de convertir a un desconocido en parte de nuestra familia. Pero también debemos tener la honestidad de reconocer que algunas conductas que normalizamos en nuestros países pueden resultar inapropiadas en otras sociedades. 

Vivir en Emiratos implica mucho más que conseguir un empleo, abrir una empresa o disfrutar de la seguridad y las oportunidades que ofrece el país. Significa entender que estamos llegando a una sociedad con su propia historia, sus valores, sus normas y sus límites. 

Hay preguntas que incomodan, precisamente porque nos obligan a mirarnos a nosotros mismos. 

¿por qué una persona que en su país se pasa un semáforo en rojo, conduce en contravía, protagoniza peleas en la calle o incumple las normas de convivencia puede llegar a Emiratos Árabes Unidos y comportarse de una manera completamente diferente?

¿Acaso cambió su educación al cruzar una frontera? ¿Descubrió de repente el valor del respeto? ¿O simplemente entendió que, en esta sociedad, sus acciones pueden tener consecuencias que no está dispuesto a asumir?

Esto es algo que veo a menudo las personas modifican su conducta al cambiar de país, es más, siempre me preguntan cuando van a viajar a Emiratos que pueden o no hacer cuando estén allá. Es algo inexplicable que cambiemos depende donde estemos, es más nuestro país debería ser el primero en el que respetemos las normas. Como dicen por ahí como te comportes en tu casa es el reflejo de cómo te comportas por fuera. 

Porque respetar un semáforo, cumplir la ley, no agredir a otra persona o respetar lo ajeno no debería depender de la nacionalidad, del lugar donde nos encontremos ni de la posibilidad de recibir una sanción. 

Debería ser parte de nuestra responsabilidad como ciudadanos. 

No es condenar a los latinos, ni a ninguna nacionalidad, es mas de los valores que tenemos como sociedad. El tema es cuestionar una contradicción humana: ¿Por qué necesitamos que un sistema nos imponga límites para hacer aquello que sabemos que está bien?

A diario veo noticias y comento con mucho enojo cuando leo “hombre le dañó la puerta del carro de una patada a otro, por pitarle y reclamarle que iba en contravía”. O veo noticias de otros países donde dice “hombre agredió a una mujer en un parque simplemente porque sí”, ¿qué estamos pensando y viviendo como sociedad? A veces en otros países es más un tema mental ya que en esos países hay leyes muy fuertes, y muchos por miedo no lo hacen, pero en los nuestros es más “ya sé que no va a pasar nada”. 

Quizás el ciudadano no cambia de valores al cruzar una frontera; cambia su percepción de lo que puede hacer sin afrontar consecuencias. 

Yo dejaría sobre la mesa cinco elementos fundamentales: 

  1. Que la ley se cumpla, no que solamente exista: las normas pierden credibilidad cuando las personas creen que pueden incumplirla sin consecuencias. Emiratos cuenta con mecanismos de control y sanciones de tráfico, incluidos sistemas tecnológicos para detectar infracciones. 
  2. Menos impunidad y más confianza en la justicia: el ciudadano debe percibir que infracción se investiga y que las reglas también se aplican a quienes tienen dinero, poder o contactos. En Colombia por ejemplo el World Justice Project ha documentado preocupaciones relacionadas con la corrupción y la confianza en las instituciones. 
  3. Educación ciudadana desde la infancia: y este es un punto tan interesante porque es de lo que he venido hablando. Enseñar que el semáforo no es una sugerencia, que la calle no es un lugar para resolver conflictos a golpes y que lo ajeno se respeta. La educación cívica debe convertirse en una practica cotidiana. 
  4. Coherencia de las autoridades: uff este es otro punto que cuestiono cuando en mi país veo a un policía cometiendo una infracción, de hecho, hace poco unos amigos chocaron a un policía que iba transitando de forma inadecuada. Es difícil exigir respeto por las reglas cuando quienes deben hacerlas cumplir no dan ejemplo. 
  5. Dejar de normalizar las pequeñas infracciones: colarse en una fila, que es una de nuestras problemáticas más grandes en nuestra ciudad, que terminan con peleas y hasta muertes solo por querer que la gente cumpla esta norma de no colarse. Otra problemática estacionar donde está prohibido, conducir agresivamente o justificarse diciendo “todo el mundo lo hace” estos son solo algunos ejemplos de cómo se debilita la convivencia. La tolerancia social frente a estas prácticas si importa. 

Quizás en nuestros países no les hacen falta más leyes, sino instituciones capaces de hacerlas cumplir y ciudadanos dispuestos a dejar de buscar excusas para incumplirlas.

Este es un tema que quise poner sobre la mesa porque a diario en esas noticias que abro veo muchos comentarios donde la gente que se pregunta lo mismo, ahora, repito no es un tema solo de nacionalidad es un tema de como actuamos como seres humanos, porque no todos somos, ni actuamos de la misma manera. 

Yo a veces lo comparo como cada hogar educa a sus hijos. Decimos, pero porque ese niño si hace caso y tú no. ¿Lo han pensado? Las reglas en esa casa se cumplen o se cumplen, sus padres son muy estrictos, mientras que otros padres dejan que sus hijos hagan lo que quieran y ahí está la problemática del asunto. 

 A menudo veo amigos que llegan de los Emiratos con la misma percepción mía dicen: “wow que diferencia” me sentí genial y no es comparación es que cuando se cumplen las normas hay un entorno más seguro para todos. Cruzar la calle y saber que la persona no aceleró si no que se detuvo, saber que los que andan en patineta eléctrica, tienen que ir por una zona específica y con los accesorios adecuados, se cumple, y así muchas cosas más. 

Emiratos Árabes Unidos nos invita a reflexionar sobre una contradicción humana: ¿Por qué algunas personas necesitan cambiar de país para comenzar a respetar reglas que ya conocían?

No se trata de afirmar que una cultura es superior a otra, ni de desconocer que Emiratos también enfrenta sus propios desafíos. Se trata de reconocer que el orden, la seguridad y la convivencia no son responsabilidad exclusiva de los gobernantes. También dependen de millones de decisiones individuales que tomamos cada día. 

Si somos capaces de respetar las normas en un país extranjero porque sabemos que hay consecuencias, también deberíamos preguntarnos por qué no hacerlo en nuestra propia tierra, donde viven nuestras familias, crecen nuestros hijos y se construye nuestro futuro.

Porque el civismo no debería depender del pasaporte que llevamos, del país en el que estamos ni de la posibilidad de que alguien nos esté observando. 

La cultura de la legalidad empieza cuando hacemos lo correcto, incluso cuando nadie nos está mirando. 

Para terminar, hay un artículo de Emiratos Hoy que me encantó “el Sheikh Mohammed presenta siete principios para la vida en Dubái” “El mensaje pone el foco en los valores que deben acompañar el crecimiento de Dubái y destaca que el verdadero éxito de una ciudad no se mide únicamente por sus edificios, proyectos o infraestructuras, sino también por la sociedad y la calidad de vida que es capaz de construir”. Ahí lo dijo todo. Enseñar valores en su casa. Si pueden, vayan a leer este maravilloso artículo.

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