Mantenerse activo, acudir regularmente al gimnasio y presentar una apariencia física saludable no significa necesariamente que el corazón esté libre de riesgos. Cardiólogos en Emiratos Árabes Unidos han advertido de que están atendiendo casos de enfermedad cardiovascular en personas relativamente jóvenes y físicamente activas.
Personas activas de 30 y 40 años también pueden presentar riesgos
La advertencia pone especialmente el foco en adultos de entre 30 y 40 años que pueden considerar que su actividad física es suficiente para protegerlos frente a las enfermedades cardiovasculares.
El ejercicio continúa siendo uno de los pilares fundamentales de un estilo de vida saludable, pero los médicos recuerdan que la salud cardiovascular depende de numerosos factores y no únicamente del peso, la apariencia física o el nivel de actividad.
Entre los aspectos que pueden aumentar el riesgo se encuentran la presión arterial elevada, los niveles anormales de colesterol y los antecedentes familiares.
Algunas de estas alteraciones pueden permanecer silenciosas durante mucho tiempo. Una persona puede sentirse perfectamente bien, entrenar varias veces por semana y desarrollar su vida cotidiana con normalidad mientras determinados factores de riesgo cardiovascular evolucionan sin síntomas claros.
El colesterol y la presión arterial pueden pasar desapercibidos
Uno de los principales problemas es precisamente esa ausencia de señales.
La hipertensión arterial puede no provocar síntomas reconocibles durante años. Algo similar puede suceder con determinados problemas relacionados con el colesterol, por lo que una buena condición física externa no permite conocer por sí sola el estado de las arterias o del sistema cardiovascular.
Por este motivo, los especialistas insisten en la importancia de no utilizar únicamente la apariencia física como indicador de buena salud.
Los antecedentes familiares también cuentan
La genética constituye otro elemento que debe tenerse en consideración. Las personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular pueden presentar un riesgo mayor independientemente de que mantengan un peso adecuado o realicen ejercicio habitualmente.
Conocer los antecedentes médicos familiares y realizar controles de los principales indicadores cardiovasculares puede ayudar a identificar factores de riesgo antes de que aparezcan complicaciones.
El ejercicio sigue siendo fundamental
La advertencia de los cardiólogos no cuestiona los beneficios del deporte. Al contrario, la actividad física regular continúa siendo una herramienta importante para proteger la salud cardiovascular y reducir numerosos factores de riesgo.
El mensaje de los especialistas es que el ejercicio debe formar parte de una estrategia más amplia que incluya una alimentación equilibrada, descanso adecuado y seguimiento de indicadores como la presión arterial, el colesterol y otros parámetros que un profesional sanitario considere relevantes según la edad y los antecedentes de cada persona.
Una persona aparentemente delgada o en excelente forma física puede, por tanto, presentar factores de riesgo que únicamente pueden detectarse mediante una valoración médica adecuada.
La recomendación cobra especial relevancia en una sociedad en la que cada vez más personas incorporan el gimnasio y el deporte a su rutina diaria: estar en forma es beneficioso, pero no sustituye los controles preventivos de salud.










